RESPUESTAS O COMENTARIOS A MANOLO.
Es todo un artículo con muchas cosas diferentes. Me limito a subrayar lo que más me llama la atención.
Lo primero es ese paso que das al principio: Como si el afirmar que hoy no existen las clases en el sentido marxista, ni hay una conciencia de clase ni una “vanguardia del proletariado mundial” implicara que estamos “en el cielo y no haya diferencias”.
Luego das por hecho que se dan esas clases y pasas a explicar “el papel de esas clases”, incluso subdivididas en 14 variedades.
El argumento de que el Capitalismo las ha subdividido para mejor dominarlas supone una visión animista de ese capitalismo, como si tuviera personalidad propia con su inteligencia y voluntad, por supuesto malévolas,
sin considerar que la maldad y las torpezas están mucho más repartidas de lo que parece, a las cuales nosotros mismos no somos ajenos.
Que ese “modelo menos complicado” por el que suspiras al final quizás no sea ni deseable.
Los criterios de demarcación
de las clases que tú invocas: alojamientos, grupos pandilleros, facciones de la Iglesia Católica, incluso el automóvil, me parecen poco fiables; al menos yo no los he encontrado en ningún tratado de sociología desde Saint Simón, a los teóricos del planteamiento conflictivo en la línea de Marx, como la escuela de Frankfurt; si acaso tendría algo que ver con los estamentos culturales de que habla Weber, pero no me parece que vaya por ahí tu reflexión.
Tu localización de las clases: la alta en territorio norteamericano, Suiza y en manos de judíos; la media en Europa; y la “nueva vanguardia del proletariado mundial” en Iberoamérica y más concretamente en Venezuela con la ideología bolivariana, me parece, cuando menos, reduccionista,
si no un tanto desconocedora de todo lo que supone el mundo oriental y África a la hora de afrontar los cambios futuros.
Por último la solución que propones a nivel mundial: “Si se invirtiera más en igualdad que en diferencias” , es tan vago que lo mismo se puede entender un modelo soviético teóricamente igualitario que un fascismo
que nos haga desfilar a todos al paso de la oca. Al atacar las desigualdades hay que definir muy claro de qué tipo, con qué medios y por supuesto contando con la complejidad e infinita variedad en que se manifiesta la vida.
Sí, estamos de acuerdo en que otra globalización es posible, que uno no puede mirar con indiferencia las masas marginadas y los pueblos que sufren la expoliación de su medio natural por la voracidad de un planteamiento de vida mezquino
surgido en occidente.
voluntad o en una lucha obrera, con “vanguardias” incluidas,
en un mundo donde no se puede renunciar
- ni a la tecnología y sus complejas redes en las cuales todos actuamos de sujetos activos y pasivos,
- ni a las organizaciones políticas y sociales que nos hemos dado para la convivencia, con todos sus fallos,
- ni a las aportaciones de los sabios de las diversas culturas,
- ni siquiera a los sueños de los artistas como tú que barruntan y tantean formas diversas de hacer el futuro.
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Un abrazo y todo mi afecto apostando siempre por los sueños hacia los que vamos dando nuestros pasitos.
Antonio Durán
Islantilla, 24, junio, 2007